Sergi Arola Gastro: un clásico moderno
Por Chema Morales

Hay ciertas cosas que todo ser humano debería hacer una vez en la vida, por mucho que sean de primero de burgués: escribir un libro (o intentarlo), plantar un árbol, conducir mientras cantas a gritos el ‘Torn’ de Natalie Imbruglia y disfrutar de una experiencia culinaria de la mano de un gran nombre de la gastronomía internacional, aunque tengas que ahorrar durante meses para conseguirlo. Si por fin tu cuenta corriente se muestra sonriente, marca el 91 310  21 69, reserva una mesa en Sergi Arola Gastro, ponte una chaqueta (condición imprescindible debido a la política de dresscode del restaurante) y agarra un taxi con dirección a Zurbano 31, acciones de las que no te arrepentirás en la vida.

<<En el restaurante lo que realmente importa es la comida>>

En cuanto llegues a tu destino te darás cuenta de lo especial de la ocasión: un edificio del Madrid más señorial situado justo enfrente del  lujoso hotel Santo Mauro alberga en su planta baja el nuevo laboratorio del chef catalán Sergi Arola, decorado con el más exquisito gusto sin caer en lo absurdo del diseño y cuya ambientación sonora se limita a las conversaciones de las mesas vecinas (afortunadamente situadas a gran distancia unas de otras), las explicaciones de los platos y el tintineo de los cubiertos. Porque en este restaurante lo realmente importante es la comida, y por eso se le cede todo el protagonismo. Las luces, estratégicamente situadas, alumbran los numerosos platos que desfilarán por tu mesa y los manteles en un exquisito gris apagado resaltan la belleza de la vajilla que enmarca los manjares creados por el gran cocinero, firmada por el no menos grande Cristoff.

<<En el restaurante lo que realmente importa es la comida>>

Una vez recibido por Sara, mujercísima del chef, es hora de elegir la fórmula de menú apropiado dependiendo de tu economía y tu tiempo libre, ya que con todos ellos quedarás bien saciado: Gastro (140€ y unas dos horas y media) compuesto por tres tapas, cuatro entrantes, un pescado, una carne y tres postres, Básico (120€ y aproximadamente una hora y media) compuesto por tres tapas, un entrante, media ración de carne, media de pescado y uno de los postres o Amantes del Queso (110€ y aproximadamente una hora y media) con el queso como protagonista indiscutible y basado en platos vegetarianos. Si además tu visita se realiza a mediodía, tienes la opción del menú Ejecutivo (85€ y una hora),  compuesto por una entrada, media ración de pescado y media de carne y un postre. Ni que decir tiene que, como estas cosas sólo pasan una vez en la vida, la mejor opción es la Gastro regada con los caldos que te recomiende Dani, su sumillier.

<<Hay tres tipos de panes y sales de tomillo y especias para los más gourmets>>

Vamos a lo que interesa, que es la comida
No hay palabras para definir la exquisitez de los manjares que te deleitarán en cuanto los híper profesionales camareros se pongan en movimiento, desde el reinventado bocata de calamares con mermelada de limón hasta la minúscula ensalada de manzana y sirope de sidra que acompaña los boquerones a la espalda, los entrantes son todo un festival con la parrillada de pescado y marisco como starlette indiscutible. No habrás llegado a los platos principales y ya estarás convencido de que, una vez más, Arola te ha sorprendido convirtiendo la cocina clásica en una explosión de sabores, texturas, colores y temperaturas que emocionan más que unos fuegos artificiales vistos en una playa desierta una noche cálida de verano. Los principales completan a la perfección este desfile de manjares, con un salmonete de roca con velo de jamón ibérico y salteado de habitas y guisantes y lo que es ya un clásico en la cocina de Sergi: el pichón al aroma de las brasas, con arroz basmati guisado con frutas escarchadas y verduras.

<<Hay tres tipos de panes y sales de tomillo y especias para los más gourmets>>

Si el genio aún no ha conseguido que derrames una lágrima de placer, espera a probar el chocolate coulant a la pimienta verde y helado de fresas, un sabor que no olvidarás jamás. Todo esto sin olvidar los pequeños detalles que le hacen grande: tres tipos de exquisitos panes, mantequilla y aceite para acompañarlos y sales de tomillo y especias para los más gourmets, sin olvidar la cuidada selección de tés puros de oriente que te ayudarán a digerir los alimentos, ya de por sí sanos.

Una vez te hayas puesto fino y hayas disfrutado del arte culinario como un niño en Disneylandia, bájate a tomar un gintonic de Citadelle con Fever Tree a su cocktail bar situado en el sótano y aprovecha para ir al baño. Antes de salir, recuerda que tienes que lavarte las manos y, para secártelas, tendrás la opción de elegir entre servilletas de papel para los más sensibles o toallas individuales de rizo americano para los sibaritas de la higiene

En definitiva, una experiencia inolvidable que convierten a Sergi Arola en algo más que un chef mediático merecedor de dos estrellas Michelin, lo convierten en un clásico moderno alejado de cualquier pretensión.

27/05/2009
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