Trailer de la nueva película de Pedro
Almodóvar. Estreno el 18 de marzo.
Crítica
Vals
con Bashir Por J. Valer
Ari
Folman
sorprende con este documental animado sobre
la guerra del Líbano y la matanza de refugiados palestinos
en Sabra y Chatila en el año 1982.
Estamos
ante una historia personal contada por el propio Folman que
tiene su punto de partida en el encuentro veinte años
después con un amigo que le cuenta una pesadilla, que abre
el film, y que se repite constantemente en sus sueños, y que
está relacionada con la participación de ambos en la guerra.
Esta
revelación lleva a Folman a hacer un ejercicio de memoria y
buscar entre sus recuerdos la reconstrucción de lo que vivió
esos días, ya que apenas recuerda nada. Lo hace buscando los
testimonios de las personas que estuvieron con él y la
opinión de algunos profesionales.
Inteligentemente recurre a la animación para contar el viaje
a través de su memoria y seguramente es la única forma para
poder hacer está película como es, ya que le permite unir el
mundo onírico de los recuerdos con pequeñas anécdotas o sus
pensamientos y las entrevistas que va realizando.
El
resultado visual es más que notable, al igual que hizo
Richard Linklater en sus películas Waking Life y
A Scanner Darkly con las que comparte el estilo del
dibujo, primero grabó el contenido en imagen para luego
pasar al proceso de animación con el que consigue algunas
escenas impresionantes y bellas que no serían lo mismo sin
la aportación de la banda sonora compuesta por
Max Richter.
Vals
con Bashir
es en definitiva una buena película y un mejor documental
donde la mezcla de lo real y lo onírico van recreando el
terrible drama de una guerra y sus consecuencias, y por si
alguien tenía dudas de esta intención Ari Folman se
reserva un efecto final para recordarlo.