El
director brasileño Vicente Amorim,
con una filmografía discreta a sus espaldas, da el
salto al cine internacional con la producción británica Good, fallido drama ambientado en la Alemania
nazi que adapta la obra teatral de C. P. Taylor.
Con una
reflexión moral como tema principal, cuenta la historia de
un escritor y profesor de literatura, el buen hombre del
título, que vive el auge del movimiento nacional socialista
en Alemania a la vez que lucha con una serie de cargas
familiares que le llevan a aceptar un encargo del nuevo
gobierno, a raíz de una de sus novelas que es utilizada como
elemento de propaganda gubernamental, que le permitirá ver
como su carrera va en ascenso a la vez que va dejando de
lado lo que era su vida.
Seguramente sea el éxito de la novela El niño con el
pijama de rayas, y en menor medida de
su adaptación cinematográfica, lo que abra la puerta a
distintos proyectos de temática similar como esta adaptación
de una obra teatral de los años 80 que en manos de Amorim
no consigue conectar con el público.
No sólo
por una realización un tanto televisiva, ni por una puesta
en escena anticuada, ni siquiera por la engolada banda
sonara que acompaña la película, el problema de Good
es el guión, el no saber convertir las escenas teatrales en
secuencias cinematográficas, el hacer un híbrido de
ambas cosas sin fuerza dramática ninguna y sobre todo no
saber que determinados recursos teatrales vistos en la gran
pantalla rozan el ridículo
El reclamo
del film viene de la mano del actor Viggo
Mortensen(Alatriste
o Promesas del este) que poco puede hacer para dar
credibilidad a una historia que se hunde a lo largo de su
metraje y al que acompañan Jason Isaacs(villano de la saga Harry Potter y
visto en La conjura de El Escorial), la desconocida
Jodie Whittaker y Gemma Jones,
veterana actriz británica vista en las adaptaciones de
Bridget Jones al mundo del cine.