Se puede decir que existe un nuevo género
cinematográfico, que se puso de moda de la mano de
George Lucas y La Amenaza Fantasma
(Episodio I de Star Wars), la precuela, género que
recupera el origen de la historia o de algunos de sus
personajes y que ahora parece indispensable en toda saga
cinematográfica (penúltimo ejemplo X-Men
Orígenes: Lobezno).
Con el reciente éxito, basado en esta
fórmula, de Batman Begins y su secuela El
Caballero Oscuro,ambas de
Christopher
Nolan, le toca el turno a Star Trek,
franquicia que empezó como serie de televisión en los años
60 para después pasar al mundo del cine, y que en este
nuevo film, el onceavo de la saga, se centra en como se
conocieron el Capitán Kirk y Spock.
El encargado de resucitar el proyecto es J. J. Abrams,
creador de series como Alias o Perdidos que
debutó en la gran pantalla con Misión Imposible III,
y que de forma inteligente consigue llevar el género de
la precuela a uno de sus mejores ejemplos reinventado la
saga a golpe de ingenio y talento, con un giro en la trama
(que a los seguidores de Perdidos les resultará
familiar) que aporta sorpresa y novedad y que conseguirá
satisfacer a fans de la serie y a los posibles
seguidores de la misma.
Y es que el nuevo Star Trek lo
tiene todo para ser uno de las grandes películas de la
temporada, una historia atractiva con dosis de acción
brillantemente hiladas por el director, a lo que hay que
sumar un gran acabado técnico y una banda sonora de
Michael Giacchino que sirve de acompañamiento perfecto a
la trama.
No podía faltar en la saga una nueva
generación de intérpretes para el Enterprise, que
todo sea dicho hacen un notable trabajo, Chris Pine
como el Capitán Kirk y Zachary Quinto
(de la serie Héroes) en el papel de Spock encabezan
el reparto acompañados por la bella Zoe Saldana(Ventage Point), Karl Urban ( de la
trilogía El señor de los anillos), Simon Pegg
o John Clo, sin olvidar al villano del film, el
australiano Eric Bana,
o pequeñas colaboraciones de actores
como Winona Ryder o Leonard Nimoy, el mítico
Spock de la serie de tv y las primeras películas.
Star Trek, de la mano de J. J. Abrams, se convierte en cine de
aventuras con mayúsculas,
cine para disfrutar que consigue enganchar al espectador en
sus dos horas de metraje y que deja el nivel bastante alto
para las futuras secuelas.