Como
cada
verano
Madrid
se llena
de
terrazas
para
soportar
los
calurosos
meses.
Una
costumbre
que se
repite
por
todas
las
capitales
europeas
que no
tienen
playa.
Las
terrazas
ofrecen
relax,
descanso
y ocio
para los
que
quieren,
por unas
horas,
sentirse
de
vacaciones.
En este
especial
te
presentamos
una
selección
de las
mejores
terrazas
con las
mejores
vistas.
Nuestro
paseo
empieza
por el
multicultural
barrio
de
Lavapiés.
En la
azotea
del
edificio
que
albergaba
a las
Escuelas
Pías y
actual
sede de
la UNED,
se
encuentra
Gaudeamus
Café.
El
nombre
hace
referencia
al
cántico
universitario
escrito
en latín
que
se canta
en actos
protocolarios.
El Café
ofrece
una de
las
vistas
más
bonitas
de
Lavapiés,
con su
arquitectura
castiza:
de
frente
un gran
edificio
amarillo
que te d
eja
ver cómo
son las
corralas
por
dentro.
Sorprendente,
también,
es
descubrir
que el
edificio
ha
conjugado
las
paredes
originales
con
materiales
de nueva
construcción.
Ya en la
azotea,
el
Gaudeamus
ofrece
bebidas
y tapeo
en la
zona de
bar. Si
queremos
tener
una
romántica
velada
se puede
reservar
una mesa
en su
nueva
zona de
restaurante,
aunque
no es
tarea
fácil.
Los
precios
son
bastantes
asequibles.
Uno de
esos
rincones
escondidos
a los
que
merece
la pena
llevar a
alguna
persona
especial
para
sorprenderla.
Un poco
más
abajo,
siguiendo
por la
calle
Argumosa,
llegamos
al
Museo
Reina
Sofía,
que
el 1 de
agosto
abrirá
sus
terrazas,
situadas
en el
sexto
nivel.
El
horario
de
apertura
será
continuado,
de 10
de la
mañana a
9 de la
noche.
Los
visitantes
podrán
acceder
a las
terrazas,
que
tienen
una
extensión
total de
630 m2,
donde
podrán
disfrutar
de las
espectaculares
vistas
de
Madrid
y de los
diferentes
aspectos
arquitectónicos
que
componen
este
espacio.
Un
espacio
abierto
y lleno
de luz
como
una gran
plaza
pública
de libre
acceso
en la
parte
más
alta, en
contraposición
a la
idea
clásica
de la
distribución,
donde la
parte
más baja
de los
edificios
se
dedicaban
al
espacio
público.
Los
visitantes
del
Museo,
sin
necesidad
de pagar
entrada,
pueden
acceder
a este
espacio.
En 2009
está
previsto
desarrollar
en estas
terrazas
un
programa
de
actividades
de
pequeño
formato,
como
performances,
acciones
poéticas
o
espectáculos
de
danza.
Subiendo
por el
Paseo
del
Prado
nos
topamos
con dos
de las
terrazas
más
conocidas
de
Madrid,
después
de
perdernos
entre
las
numerosas
pinturas
de todos
los
museos
del
triángulo
(ahora
ampliado)
del
arte.

El
Museo
Thyssen,
uno de
los
mejores
del
mundo en
cuanto a
colección,
abre las
puertas
de su
terraza
para
convertirla
en un
auténtico
mirador.
Si se
puede
coincidir
el final
de la
visita
al museo
con la
puesta
de sol,
se
contemplará
un
paisaje
que se
fundirá
como
hacen
los
cuadros
impresionistas
del
museo.
(Paseo
del Prado,
8.
Abierto
de
Martes a
Domingo.
De 20:00
a 01:00
Reservas:
91 429
27 32)
Frente
al
Museo
Thyssen
se
encuentra
la
glamurosa
terraza
del
Hotel
Ritz.
No hay
un
jardín
igual en
la
ciudad,
con su
derroche
de
elegancia.
En
la
carta,
cocina
clásica
actualizada,
servida
con la
prosopopeya
propia
del
lugar.
Eso sí,
hay que
llevar
la
cartera
bien
preparada.
Por
menos de
100
euros
no le
dan ni
las
buenas
noches
(Plaza
de la
Lealtad,
5).
Nos
movemos
hasta la
zona
Centro,
y
llegamos
al

Casino
de
Madrid,
en la
calle
Alcalá,
15.
Subimos
la
categoría
y nos
enfudanmos
el traje
para
subir a
una de
las
terrazas
más
exquisitas
de
Madrid.
Su
terraza,
dedicada
al
restaurante,
ofrece
una
selección
de
platos
con el
asesoramiento
de
Ferrán
Adríá.
Sus
vistas,
a toda
la calle
Alcalá,
calle
Sevilla
y las
espectaculares
arquitecturas
que la
rodean
lo
convierte
en un
sitio
exclusivo.
Además,
el
Casino
de
Madrid
tiene
fama de
preparar
los
mejores
cócteles
de la
capital.
Un sitio
ideal
para los
que no
se
preocupan
por
mirar el
total de
la
cuenta.
El
Zen
Central
(Puigcerda,
6)
dispone,
en pleno
barrio
de
Chamberí,
de una
acogedora
azotea
decorada
en
estilo
oriental
acorde
con la
cocina,
prácticamente
la china
de toda
la vida
con un
leve
barniz
moderno,
como el
de las
ricas
algas
fritas
con
sésamo
que
sirven
de
aperitivo,
y con
toques
levemente
fusión
como ese
saté
(brocheta)
de pollo
con
curry
verde,
especiado
con
alguna
timidez.
Su
pequeña
terraza
urbana
se
viste de
bambú y
está
cubierta
con
toldos.
Pato
pequinés
y
rollitos
imperiales
entre
las
especialidades.
En
La
Latina,
zona muy
de moda
para
salir en
esta
época,
se
encuentra
El
Viajero.
Un
famoso
local
que
ocupa
todo un
edificio
con tres
plantas:
en la
baja el
restaurante,
la
segunda
la zona
de copas
y en la
última
su
terraza.
En ella
unas
vistas
muy
románticas
del
barrio.
Los
precios
de las
consumiciones
son
considerables
pero
merecen
la pena
por el
romanticismo
que
tienen.
Si
caminamos
un poco,
llegamos
a la
estación
de
Príncipe
Pío.
Allí,
entrar
en
Colonial
Norte
es
retroceder
en el
tiempo.
La
decoración
de este
restaurante
nos tra
slada
a la
época
colonial
y a los
años 20.
Colonial
Norte
cuenta
con tres
plantas:
la
planta
de abajo
es una
tienda
de
regalos,
la
planta
intermedia
es el
restaurante
y la
planta
superior
es una
discoteca.
El
restaurante
tiene
una
capacidad
para
210-250
comensales
y 350 en
cóctel.
Preparan
comida
para
llevar.
Dispone
de zonas
habilitadas
para
fumadores.
(Paseo
Florida,
C. C.
Príncipe
Pío,
s/n. De
13:00 a
16:30 y
de 20:30
a 01:00.
Cierra
domingos
noche).
Nos
adentramos
en el
barrio
de
Salamanca
para
conocer
el
Café
Saigon,
un
clásico
de las
noches
de
verano
madrileñas.
Este
restaurante
vietnamita
está
distribuido
en dos
plantas
unidas
por una
imponente
escalinata,
cañas,
teka y
bambú,
todo muy
vietnamita,
evocador
y
luminoso.
Colas
de gente
fashion
que
acude en
pos de
sus
raviolis
viet,
mariscos
thai y
pato con
berenjena
al
curry.
Para
hacer
una
reserva
de mesa
conviene
llamar
con 4
días de
antelación,
y para
la
terraza
con una
semana.
Especialidades
asiáticas
en un
espacio
de lo
más
chic. Un
viaje a
oriente,
sin
moverse
de la
silla.
(María
de
Molina,
4).
En la
zona de
Castellana-Norte
se
encuentran
los
locales
más
afamados
de la
capital
y los
más
frecuentados
por los
Vip.
Real
Café
Bernabeu
es uno
de esos
espacios
que
sorprenden.
Sus
vistas
son
previsibles:
todo el
estadio
del Real
Madrid.
Lo más
curioso
de este
local es
que está
construido
sobre la
grada
sur del
Estadio.
Algo de
lo que
no se es
consciente
dada la
perfección
del
espacio.
La
duración
de la
terraza
es
limitada:
hasta
que
empiece
la
temporada
futbolística.
En Real
Café se
puede
desayunar,
comer y
cenar.
Y, por
supuesto,
tomar
cócteles
de moda
o
escuchar
música
en
directo
entre
semana.
Más al
norte,
vuelve
un año
más un
clásico
del
verano
madrileño
en la
Estación
de
Chamartín.
Con una
clara
vocación
por los
blancos
cremosos
y las
líneas
depuradas,
el
interiorista
Miguel
García
Caridad
ha
diseñado
para el
interior
de la
terraza
una
imagen
etérea
consiguiendo
una
atmósfera
diáfana,
limpia y
vaporosa.
El asp
ecto
en su
conjunto
consigue
por sí
mismo
transmitir
una
sensación
de
frescor
y
elegancia,
muy
apropiada
para
contrarrestar
los
calores
veraniegos.
En la
zona al
aire
libre,
el
mobiliario
situado
entre
los greens,
los
bankers
y los
lagos
del
campo de
minigolf,
permiten
disfrutar
a los
clientes
de sus
consumiciones
en un
entorno
sin
tráfico
y con
extraordinarias
vistas
de los
nuevos
rascacielos.
A lo
largo
del
verano
se irán
celebrando
diversas
fiestas
y
eventos
para
amenizar
a un
público
que va
desde
los
dieciocho
hasta
los
treinta
y tantos
años de
edad, y
para el
que
hemos
preparado
una
cabina
en la
que la
clave
será la
música
fresca,
divertida
y
superbailable.
En la
zona de
Argüelles-Universidad
hay
mucho
más que
bares
para
estudiantes.
Bokado
es un
restaurante
situado
en el
museo
del
traje de
Madrid.
Tiene
una
espectacular
terraza
en los
jardines
en los
que
cenar
con la
suave
música
de fondo
de un
piano en
directo.
Todo
rodeado
de
verdes
jardines
y
césped.
Su
cocina
es vasca
y su
especialidad
es la
tarrina
de foie.
Hay que
probar
el gin-tonic.
En
la zona
de
Huertas,
a un
paso del
Congreso
de los
Diputados...
La
terraza
del
Hotel
Urban de
Madrid
es un
espacio
de
ensueño:
decoración
minimalista,
iluminación
escogida
y un
espacio
cosmopolita.
Todo
ello
acompañado
de los
platos
fríos
más
lujosos.
Ostras,
caviar,
gamba
roja,
bogavante
son
parte de
su
carta.
Por
supuesto,
se
acompaña
con Dom
Pérignon.
¿Una
noche de
lujo?
(Carrera
de San
Jerónimo,
15.
Telf. 91
787 77
70.
Precio
medio de
120-195€.
Abierto
todos
los
días.)
No lejos
de allí,
en la
Plaza de
Santa
Ana,
el
Hotel Me
alberga
una
azotea
fashion
junto al
Barrio
de las
Letras
para
asegurarse
una
noche
divertida
con
buenas
copas.
The
Penthouse
está
formada
por "fashionistas"
de entre
veintitantos
y
cuarenta
y poco
que
gustan
de
recorrer
el
circuito
que
propone.
A saber,
cena y
copas de
lujo con
un punto
glamouroso.
Gente
sibarita,
con
posibles,
bien
vestida
y con
mucho
mundo
a sus
espaldas,
lo que
les
permite
disfrutar
relajados
y sin
tensiones
de
locales
como
este.
Para
matar el
hambre, tartar
de atún,
jamón,
croquetas
y
pica-picas
varios
(Plaza
de Santa
Ana, 14.
Hotel Me
by
Meliá).
