Cruzar las puertas de
Areia significa cruzar los límites del espacio y el tiempo. Su
iluminación a media luz y su aroma a incienso nos trasladan a un
ambiente que transpira relajación por todos rincones. De hecho, el
visitante puede recostarse en sus colchones mientras, a media luz,
disfruta de la música chill out que abre ventanas que evocan lugares y
tiempos remotos. Una cuidada carta de cócteles, cafés, tés y su menú de
mediodía hacen de este local uno de los más singulares de Madrid.