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Una
auténtica cueva
El nombre no es sólo metafórico. Para acceder a la sala de
actuaciones hay que descender y llegar a un espacio abovedado muy
bohemio. Entre la clientela de La Cueva, encontramos a verdaderos
apasionados de la música en directo que quieren sentir al artista
realmente cerca. Fados, música de otra época y, por supuesto,
boleros resuenan en sus paredes.
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