Música orquestal
junto a guitarra flamenca en Matadero
El verano todavía aguarda sorpresas en lo que a
oferta cultural se refiere. El ciclo Septiembre
Sinfónico, ofrecido por la Orquesta Nacional de
España, traerá a Matadero Madrid al pianista
chino Lang Lagn y al guitarrista flamenco
Tomatito
.
Septiembre, además, prolonga una de las
exposiciones más exitosas: "Artistas y
Fotógrafos. Imágenes para una colección",
compuesta por los fondos del Museo de Arte
Contemporáneo.
Madrid.-
El próximo 6 de septiembre el pianista chino
Lang Lagn ofrecerá una Noche Tchaikovsky en la
que interpretará el Concierto para piano y
orquesta número 1 del compositor ruso, dentro de
un programa que incluye también la Quinta
sinfonía del mismo autor. Seis días después la
Orquesta Nacional de España actuará junto con el
guitarrista Tomatito en una fusión de música
sinfónica y flamenco.
Matadero Madrid acoge la quinta edición de
"Septiembre Sinfónico" una iniciativa del Área
de las Artes con el propósito de acercar la
música a los nuevos públicos a través de un
especial repertorio y una política de precios
populares.
La programación mantiene una estructura
articulada en dos temas: Encuentro, maridaje
artístico del mundo sinfónico con otras
manifestaciones musicales a través de sus
protagonistas, cantantes o músicos del mundo del
jazz, del pop o del flamenco; y Noche, concierto
dedicado a la música de una nación, una
corriente musical, una estética o un argumento
literario o plástico.
Artistas y Fotógrafos
Por otra parte y hasta finales de septiembre,
los madrileños tienen la oportunidad de
contemplar la colección de fotografías del
Museo de Arte Contemporáneo recopiladas en la
exposición "Artistas y Fotógrafos. Imágenes para
una colección", en la que están presentes 65
autores, algunos de ellos Premios Nacionales de
Fotografía como Ouka Leele, Pablo Pérez-Mínguez
y Chema Madoz.
La exposición y catálogo Artistas y fotógrafos.
Imágenes para una colección reúne 65 autores en
un arco generacional que incluye desde los años
setenta y ochenta -con fotógrafos como Pablo
Pérez Mínguez, Alberto García Alix o Ouka Leele,
todo ellos recientes Premios Nacionales de
Fotografía-, hasta nuestros días, con nombres
como los de José Manuel Ballester, Rosa Muñoz o
David Jiménez. Están presentes también clásicos
de la fotografía española como Ramón Masats,
Carlos Pérez Siquier o Alberto Schommer.
Fotógrafos tan relevantes como Manuel Sonseca,
Antonio Tabernero, José Manuel Navia o Aitor
Ortiz. Jóvenes como Ignacio Fernández del Amo,
Julia Rivera o Mauricio Scrkycky. A los que hay
sumar, autores internacionales como Gabriele
Basilico, Hannah Collins, Ola Kolehmainen, Helle
Jetzig o Boris Savelev, hasta completar la
nómina que compone el catálogo.
La muestra se estructura en cuatro apartados que
recorren la historia reciente de la
fotografía:.Años para el inconformismo: los
setenta, el futuro de la fotografía creativa.
La fotografía más antigua de la colección del
museo está realizada en el año 1969. Se trata
del retrato que Pablo Pérez-Minguez (Madrid,
1946) realiza a su primo, el pintor Rafael
Pérez-Mínguez. Tras una breve pero intensa etapa
de libertad creativa protagonizada por la
revista Nueva Lente, la fotografía española de
mediados de los setenta experimenta un giro
hacia una fotografía documental, más realista y
de corte antropológico. Carlos Morales-Mengotti
(Valladolid, 1944) nos ofrece en sus series Gran
Vía (1970-1971) y Afueras (1970-1972) una mirada
moderna y marcado acento sociológico.
La segunda parte se dedica a los alegres ochenta
de la Movida.
Los años ochenta marcan el comienzo de la nueva
fotografía española creativa. El estudio
fotográfico de Pablo Pérez-Mínguez se convierte
en un catalizador de la movida madrileña y de
sus protagonistas como refleja su serie Mi
movida (1979-1985). Asimismo, nuevos artistas
como Ouka Leele, Miguel Trillo o Alberto García
Álix, entre otros, irrumpen con fuerza y
personalidad en el panorama cultural y artístico
de la época. La joven madrileña Ouka Leele
(Madrid, 1957) se convertiría desde muy temprano
en una de las representantes "oficiales" de la
movida, legando un símbolo imborrable de la
cultura española de aquellos años con la obra
Rapelle-toi-Bárbara (1987).
El tercer apartado, reservado a los noventa, es
una época híbrida que marca el camino al segundo
milenio.
La fotografía de los años noventa se caracteriza
por el gusto por la hibridación de técnicas y
lenguajes. Pero, sobre todo, se hace patente
como en ningún otro momento la aspiración de la
fotografía por evolucionar miméticamente con el
arte contemporáneo. Años marcados por la
evolución de algunos artistas de la década
anterior que profundizan, casi biográficamente,
sobre el medio como Alberto García-Alix, al
margen de los que continúan en su estilo Ouka
Leele, Miguel Trillo, Ramón Masats, Carlos Pérez
Siquier, Alberto Schommer y la aparición de
otros nuevos con una identidad muy personal como
Rosa Muñoz o Chema Madoz.
El cuarto apartado El segundo milenio: El
diluvio universal supone la irrupción de la
fotografía digital y las nuevas tecnologías.
La mayor parte de los artistas que se agrupan en
este epígrafe comienzan su trayectoria en la
década anterior. Les une a todos el deseo de
establecer con sus trabajos distintas lecturas
que faciliten al espectador un archivo ilimitado
de imágenes.
Es una nueva etapa en la que los artistas,
ayudados por la tecnología, intentan superar los
límites del lenguaje fotográfico. En estos
momentos es cuando más fuerza cobra la categoría
del artista multidiscipinar como, por ejemplo,
Ana de Alvear (Madrid, 1962) o Juan Carlos
Robles (Sevilla, 1962).