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29/08/08

Música orquestal junto a guitarra flamenca en Matadero

El verano todavía aguarda sorpresas en lo que a oferta cultural se refiere. El ciclo Septiembre Sinfónico, ofrecido por la Orquesta Nacional de España, traerá a Matadero Madrid al pianista chino Lang Lagn y al guitarrista flamenco Tomatito. Septiembre, además, prolonga una de las exposiciones más exitosas: "Artistas y Fotógrafos. Imágenes para una colección", compuesta por los fondos del Museo de Arte Contemporáneo.

 

Madrid.- El próximo 6 de septiembre el pianista chino Lang Lagn ofrecerá una Noche Tchaikovsky en la que interpretará el Concierto para piano y orquesta número 1 del compositor ruso, dentro de un programa que incluye también la Quinta sinfonía del mismo autor. Seis días después la Orquesta Nacional de España actuará junto con el guitarrista Tomatito en una fusión de música sinfónica y flamenco.

Matadero Madrid acoge la quinta edición de "Septiembre Sinfónico" una iniciativa del Área de las Artes con el propósito de acercar la música a los nuevos públicos a través de un especial repertorio y una política de precios populares.

La  programación mantiene una estructura articulada en dos temas: Encuentro, maridaje artístico del mundo sinfónico con otras manifestaciones musicales a través de sus protagonistas, cantantes o músicos del mundo del jazz, del pop o del flamenco; y Noche, concierto dedicado a la música de una nación, una corriente musical, una estética o un argumento literario o plástico.

Artistas y Fotógrafos

Por otra parte y hasta finales de septiembre, los madrileños tienen la oportunidad de contemplar  la colección de fotografías del Museo de Arte Contemporáneo recopiladas en la exposición "Artistas y Fotógrafos. Imágenes para una colección", en la que están presentes 65 autores, algunos de ellos Premios Nacionales de Fotografía como Ouka Leele, Pablo Pérez-Mínguez y Chema Madoz.

La exposición y catálogo Artistas y fotógrafos. Imágenes para una colección reúne 65 autores en un arco generacional que incluye desde los años setenta y ochenta  -con fotógrafos como Pablo Pérez Mínguez, Alberto García Alix o Ouka Leele, todo ellos recientes Premios Nacionales de Fotografía-,  hasta nuestros días, con nombres como los de José Manuel Ballester, Rosa Muñoz o David Jiménez.  Están presentes también clásicos de la fotografía española como Ramón Masats, Carlos Pérez Siquier o Alberto Schommer. Fotógrafos tan relevantes como Manuel Sonseca, Antonio Tabernero, José Manuel Navia o Aitor Ortiz. Jóvenes como Ignacio Fernández del Amo, Julia Rivera o Mauricio Scrkycky. A los que hay sumar, autores internacionales como Gabriele Basilico, Hannah Collins, Ola Kolehmainen, Helle Jetzig o Boris Savelev, hasta completar la nómina que compone el catálogo.

La muestra se estructura en cuatro apartados que recorren la historia reciente de la fotografía:.Años para el inconformismo: los setenta, el futuro de la fotografía creativa.

La fotografía más antigua de la colección del museo está realizada en el año 1969. Se trata del retrato que Pablo Pérez-Minguez (Madrid, 1946) realiza a su primo, el pintor Rafael Pérez-Mínguez. Tras una breve pero intensa etapa de libertad creativa protagonizada por la revista Nueva Lente, la fotografía española de mediados de los setenta experimenta un giro hacia una fotografía documental, más realista y de corte antropológico. Carlos Morales-Mengotti (Valladolid, 1944) nos ofrece en sus series Gran Vía (1970-1971) y Afueras (1970-1972) una mirada moderna y marcado acento sociológico.

La segunda parte se dedica a los alegres ochenta de la Movida.

Los años ochenta marcan el comienzo de la nueva fotografía española creativa. El estudio fotográfico de Pablo Pérez-Mínguez se convierte en un catalizador de la movida madrileña y de sus protagonistas como refleja su serie Mi movida (1979-1985). Asimismo, nuevos artistas como Ouka Leele, Miguel Trillo o Alberto García Álix, entre otros, irrumpen con fuerza y personalidad en el panorama cultural y artístico de la época. La joven madrileña Ouka Leele (Madrid, 1957) se convertiría desde muy temprano en una de las representantes "oficiales" de la movida, legando  un símbolo imborrable de la cultura española de aquellos años con la obra Rapelle-toi-Bárbara (1987).

El tercer apartado, reservado a los noventa, es una época híbrida que marca el camino al segundo milenio.

La fotografía de los años noventa se caracteriza por el gusto por la hibridación de técnicas y lenguajes. Pero, sobre todo, se hace patente como en ningún otro momento la aspiración de la fotografía por evolucionar miméticamente con el arte contemporáneo. Años marcados por la evolución de algunos artistas de la década anterior que profundizan, casi biográficamente, sobre el medio como Alberto García-Alix, al margen de los que continúan en su estilo Ouka Leele, Miguel Trillo, Ramón Masats, Carlos Pérez Siquier, Alberto Schommer y la aparición de otros nuevos con una identidad muy personal como Rosa Muñoz o Chema Madoz.

El cuarto apartado El segundo milenio: El diluvio universal supone la irrupción de la fotografía digital y las nuevas  tecnologías.

La mayor parte de los artistas que se agrupan en este epígrafe comienzan su trayectoria en la década anterior. Les une a todos el deseo de establecer con sus trabajos distintas lecturas que faciliten al espectador un archivo ilimitado de imágenes.

Es una nueva etapa en la que los artistas, ayudados por la tecnología, intentan superar los límites del lenguaje fotográfico.  En estos momentos es cuando más fuerza cobra la categoría del artista multidiscipinar como, por ejemplo, Ana de Alvear (Madrid, 1962) o Juan Carlos Robles (Sevilla, 1962).

 

 

 

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