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19/01/09

Empresarios del sector del ocio aplauden la norma que regulará el trabajo de los porteros de discotecas

Sergio Heredia | LaVanguardia.es

El decreto de control de los porteros entrará en vigor el 5 de abril y afectará a 15.000 profesionales

El crimen organizado se ha adueñado de Madrid". Lo declaraba Francisco Granados, consejero de Interior de la Comunidad de Madrid, el martes. Sus palabras implican una declaración de principios: se ha abierto la caza de brujas. Entre muertes, apaleamientos, luchas de clanes y reacciones políticas furibundas, la noche de Madrid se estremece. "La presión policial se va a multiplicar sobre los locales. Algunos inocentes van a pagar", vaticina Elvisrythmics, músico y promotora, una de las fundadoras de la plataforma "Madrid no se cierra". "Nos preocupa el efecto dominó", dice Pepe Fernández, responsable del bar Lay Down, junto a Malasaña. "Pero yo me pregunto, ¿qué relación hay entre la lucha por el control de la puerta de un local y la definición del aforo…? Son dos asuntos totalmente diferentes".

La lucha por el control de Heaven

En el epicentro del episodio de Heaven se encuentra Catalin Stefan Craziun, rumano de 31 años, alias el Rompecostillas,uno de los dos fallecidos en el tiroteo. Gigante de 1,90 m, pendiente de juicio por secuestro, padre de dos hijos, fuentes policiales lo señalaban como dirigente del clan de los búlgaros, banda enfrentada al clan de los Miami, en una lucha por el control de los accesos a un buen puñado de locales de la capital, locales de nivel medio-alto. A Catalin, el enfrentamiento entre ambas bandas le costó la vida: lo mató Carlos Monje, de un tiro en el cuello. Sin embargo, la policía considera que nos encontramos ante una lucha desigual. Mientras los Miami se encuentran reducidos a la mínima expresión, los grupos de Europa del Este tienen formación en boxeo y en artes marciales, muestran pocos escrúpulos, carecen de amigos entre los clientes y resuelven los conflictos deprisa. "Son mercenarios de la seguridad nocturna", dicen fuentes policiales.
 

Hace tiempo que las miserias de la noche de Madrid circulan por los mentideros. Se habla de luchas de clanes, de venganzas, palizas por deudas de drogas, control de puertas, porteros que trapichean y hacen de matones. Del "crimen organizado", al que alude Granados. "Yo tenía veinte años cuando ya se hablaba del clan de los Miami - dice Fernández-.Y ahora, quince años más tarde, esa banda sigue ahí".

De hecho, el clan de los Miami aparece en el informe que la Jefatura de Policía de Madrid maneja en estos días: uno de sus integrantes, Carlos Monje (36 años), alias el Cuchillos,permanece detenido tras el tiroteo de la madrugada del lunes, ante la discoteca Heaven, junto a la Ópera, cuando hubo persecuciones por las calles del centro de la capital y dos muertos.

Ese episodio ha reabierto la caja de Pandora, algo que Alfredo Pérez Rubalcaba trata de rebajar. El miércoles, de noche, su ministerio lanzaba una estadística para demostrar que la capital española está a la cola en la tasa de homicidios en Europa: según Eurostat, Madrid aparecía como la tercera más segura entre doce capitales (con 1,41 homicidios por cada mil habitantes; Amsterdam, con 4,43 homicidios, lidera la tabla). "En Madrid hay ajustes de cuentas entre bandas criminales. Pero la policía se está esforzando en su trabajo, y espero que no tardemos en ver los correspondientes resultados", ha dicho el ministro del Interior.
 

Madrid, una noche en decadencia
El caso es la punta del iceberg, un peldaño más en el proceso de decadencia de la noche de Madrid. Hace dos meses, el joven Álvaro Ussía moría apaleado por tres porteros a las puertas del Balcón de Rosales, una discoteca en el parque del Oeste, ahora clausurada de forma indefinida. Aquel asunto tuvo consecuencias inmediatas: mientras el juez encerraba a los tres presuntos homicidas, el Ayuntamiento se apoyaba en el incumplimiento de licencias y ordenanzas para cerrar ocho locales y la Comunidad de Madrid anunciaba la aprobación de un decreto para regular la actividad de los porteros. Medidas en un saco roto, el tiempo iría pasando página: mientras se dispersaba el recuerdo de Ussía, un puñado de locales lograba reabrir y la aplicación del decreto de control de los porteros se retrasaba de forma desesperante. Se avanzaba hacia el olvido. Y el crimen organizado recuperaba su pulso.

"No es la primera vez que ocurre", dice una empresaria de la noche que prefiere permanecer en el anonimato. "Hace seis años, gente de los Miami había entrado con bates de béisbol en la discoteca

Rocky. Y en Friends, cerca de la Puerta de Toledo, hubo dos muertos en otra reyerta". Entonces, como ahora, se había hablado de la decadencia de la noche madrileña. Y, entonces, también como ahora, las administraciones habían anunciado mano dura. Resta por ver en qué se concretarán las medidas.

Por ahora, y de manera acelerada, el Ayuntamiento piensa actuar contra los locales ruidosos. Y Granados ha anunciado que el decreto de control de los porteros entrará en vigor el 5 de abril. La medida afecta a 15.000 profesionales. La policía podrá multar con 5.000 euros, e incluso cerrar, aquellos locales cuyos porteros no estén regularizados: los profesionales deberán conocer la Constitución, ser mayores de edad, carecer de antecedentes penales y ser ciudadanos de la UE o tener los permisos de residencia y trabajo en regla. Les acreditará una tarjeta colgada de la solapa. "No es la panacea - dice Granados-. Sino un granito de arena".

No todos están conformes. "La Comunidad de Madrid sólo quiere limpiarse la imagen. Las discotecas seguirán reclutando a los porteros en los gimnasios - dice Francisco Lahiguera, portavoz de la Alternativa Sindical de Seguridad Privada-.¿Alguien se cree que los 15.000 porteros pasarán el cursillo? Si se quiere seguridad, hay que recurrir a la seguridad privada". Rafael de Castro, presidente de la asociación de porteros de discoteca, ha pedido a la Comunidad que prorrogue la aplicación del decreto por dos años. "Si no, no habrá tiempo para preparar a todos los porteros".

"Estoy de acuerdo con el decreto - dice Elvisrythmics-.Los porteros deben ser educados con los clientes. Tienen mucha responsabilidad en la marcha de un local". "El decreto no me parece mal - dice Pepe Fernández-.Pero me preocupa el efecto dominó. Si la psicosis entra en el ayuntamiento, desaparecerá esa ligera permisividad que nos ha permitido ir desenvolviéndonos. Sin ella, algunos locales se van a asfixiar".

 

Publicado por La Vanguardia.es
 

 

 

 

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