Agosto llena de
fiesta los barrios de Madrid
La Casta,
la Susana, la Maja de Lavapiés, el Julián y Don
Hilarión ya visten sus trajes de chulapos para
conmemorar las Fiestas de San Cayetano, San
Lorenzo y la Virgen de La Paloma. Este año se
suma un nuevo personaje, La Señá Rita. Han sido
elegidos en el casting/concurso que se celebró
el pasado 26 de julio, justo después
del espectáculo “La Verbena de la Paloma”, que
tuvo lugar a las 21 horas en la Plaza Mayor.
Madrid.-
El concejal del
distrito Centro, Enrique Núñez, ha presentado la
programación de las fiestas en las que los
protagonistas son los propios vecinos y la
organización corre a cargo de diversas
asociaciones castizas, culturales, comerciantes,
peñas recreativas y establecimientos hosteleros,
con la colaboración del Ayuntamiento.
Las fiestas tendrán lugar del 2 al 16 de
agosto y comenzarán oficialmente con la
lectura del pregón, el día 2 a las 21,30 horas,
que este año correrá a cargo del actor David
Venancio Muro, “Roberto” en la serie de
televisión “Escenas de Matrimonio. La Plaza
Mayor calentará motores una hora y media antes
con “Zarzuguiñol”, espectáculo destinado a
fomentar el conocimiento de la zarzuela entre el
público infantil y la familia.
Aunque la plaza de La Paja y la calle de La
Paloma se llenarán de casticismo de los días
12 al 16 de agosto y 14 y 16, respectivamente,
los platos fuertes se servirán en la plaza de
las Vistillas, del 12 al 16, con Danza Invisible
(día 12), Raimundo
Amador (día 13), Melocos (día 14), Jaime Urrutia
(día 15) y Conchita (día 16). Argumosa recibirá
el 9 de agosto la música ska de Emetrians y el
10 el pop de El alpinista.
Historia
Las tradicionales verbenas de antaño vuelven a
Madrid en verano. Aquéllas verbenas que
en su día fueron "arsenal completo de
inspiraciones para los escritores" –según
Enrique Sepúlveda- siguen manteniéndose en el
estío madrileño de principios del siglo XXI.
Durante estos días,
los
vecinos se visten de majas, manolas,
chulapos, chisperos, rememorando aquéllos
personajes que antes que ellos, en otras épocas,
crearon Madrid. Sus calles se visten de gala.
Pañuelos, mantones, claveles llenan sus aceras,
sus jardines, sus días en una palabra. Aunque
Madrid es abierta, vanguardista, acogedora,
anfitriona de gentes de todos los lugares, la
Villa sigue conservando sus personajes, sus
tradiciones. Junto al progreso, el europeísmo y
la modernidad, Madrid sabe mantener vivas sus
costumbres mejores.
La imagen de la Virgen de La Paloma que
Isabel Tintero en 1790 colocó en el portal de su
casa conquistó el corazón de los vecinos que se
acercaban a ella para pedirle curaciones,
encomendar a los niños y pedir protección para
las mujeres que esperaban la llegada de un nuevo
hijo. "La Paloma –decía Francisco Azorín- no es
patrona de Madrid, pero sí reina plenamente en
muchos corazones humildes que habitan en la
Villa”.
Cascorro y San Cayetano
La primera fiesta en el calendario es la de San
Cayetano que se celebra el 7 de agosto. La
situación de la parroquia en la calle de
Embajadores, esquina a la calle del Oso,
hace que esta verbena sea celebrada
principalmente por las zonas de Cascorro y del
Rastro. San Cayetano es considerado patrón de la
Providencia y protector de las parturientas.
Al término de la procesión, los fieles toman una
de las flores de la carroza. Dicen que quien
reza al santo y coge una flor tendrá pan y
trabajo todo el año. Las calles del barrio
son adornadas por los vecinos de San Cayetano,
del Oso, Cabestreros. Conocidos y extraños son
invitados a sangría o limoná y los que un día
abandonaron el barrio vuelven a encontrarse con
sus antiguos vecinos, mientras el baile se
extiende por todas sus plazas y calles.
San Lorenzo y Lavapiés
San Lorenzo se celebra en el cogollo de Lavapiés,
en lo que fue la judería madrileña y vivienda
de moriscos. Cuenta la tradición que la
iglesia de San Lorenzo, el "Templo de las
Pulgas" por su reducido tamaño, fue edificada
sobre la sinagoga judía por el propio pueblo.
Hablar de Lavapiés obliga a hacerlo de los
manolos y de sus diferencias con las de otros
dos tipos madrileños de la época: los majos y
los chisperos. Los manolos fueron así llamados
por ser Manuel el nombre de muchos de los
habitantes del barrio, nombre obligado para
el primogénito de los conversos.
Como dice el dicho "No se entiende San Lorenzo
sin Lavapiés, ni Lavapiés sin San Lorenzo". Por
eso cuando llega el 10 de agosto, en la Plaza de
Lavapiés, en la calle Salitre, la Fe o Argumosa
apenas hay hueco para venerar al patrón de
manolos, manolas, majos y majas.