Para disfrutar de la fiesta en silencio
¡Shhhhhh! En esta onomatopeya se puede resumir
la consigna de ‘Mimos contra el ruido’, el
programa que desde anoche se pone en práctica en
los locales nocturnos del Casco Histórico. Y no
es que le harán una caricia para que guarde
silencio, sino que esos artistas
del gesto, discípulos de Marcel Marceau,
recorrerán las puertas de los bares para
recordarle que hay vecinos que quieren
dormir mientras otros se divierten.
Madrid.-
La iniciativa de la
Asociación de Hosteleros Ocio y Noche de Alcalá
(Ahosal) ya se ha desarrollado con éxito en
Madrid y ahora llega a la ciudad para intentar
conseguir un equilibrio entre la diversión
nocturna y el descanso vecinal, en una zona
con tanta marcha como el Centro. Serán cuatro
parejas de mimos las que tendrán la misión de
lograr que los jóvenes entren y salgan de los
garitos en un respetuoso silencio.
“La idea surgió hace un
año y medio en el Casco Histórico de Madrid,
y como tuvo muy buenos resultados, tomamos nota
y pedimos consejo para trasladarlos también
aquí", cuenta Miguel Ángel Castilla, vocal de la
asociación y dueño de uno de los locales
involucrados, durante la presentación de la
propuesta que tiene el apoyo de la Concejalía de
Turismo del Ayuntamiento.

Antes, durante y después de la rueda de prensa,
una de las parejas de mimos demuestra por
adelantado su habilidad para lograr el propósito
para el que ha sido contratada. Con gracia,
complicidad, sutileza y, cómo no, gestualidad,
piden a los presentes que bajen el volumen de
las voces mientras, por ejemplo, hacen que
acunan un bebé y señalan el piso que está arriba
del bar La Botellita, sitio donde se
presentó el programa.
“Desde el lugar que ocupamos, la intención es
transmitir a los jóvenes que hay que respetar a
quienes descansan, valores que también tienen
que llegar desde sus propias casas y las
instituciones educativas", señala Castilla. “El
mensaje que queremos dar es que se puede pasarlo
bien, fenomenal, sin molestar a las familias y
los niños que pueden estar durmiendo en la zona
de los locales”, agrega. “Es una iniciativa muy
atractiva, divertida, e intenta educar a quienes
disfrutan de la noche en un clima de convivencia
entre la diversión y el descanso”, completa
Marta Viñuelas, edil de Turismo.
Entre las 22 y las 3 horas estarán las
parejas de mimos recorriendo los portales de los
bares, en principio durante el verano, aunque si
la idea tiene buena acogida se extenderá en el
tiempo. “Tendrán instrumentos musicales de
mentira para hacer que tocan pero sin emitir
sonido, con el objetivo de remarcar el propósito
del programa”, profundiza Miguel Ángel, a quien
la idea de los payasos le ha gustado desde un
primer momento.
Y lo mismo les sucede a los propios
protagonistas con los rostros pintados de blanco
que, se autoconceden una mínima tregua en su
silenciosa misión y declaran: “Tampoco es
necesario un silencio radical pero sí bajar el
volumen de las voces, y como es algo que tiene
sentido y se pide de una forma distinta y
original, estamos seguros que los jóvenes
colaborarán y el vecindario lo notará”. Y otra
vez ¡shhhh!