La Fundación Juan
March revisa el arte de la antigua URSS
La Fundación
Juan
March ha anunciado una de las más importantes
exposiciones del año que, entre octubre y enero,
mostrará unas 150 obras de los más diversos
géneros –pintura, dibujo, escultura, fotografía,
instalación– de 25 artistas, entre otros, de
Iliá Kabakov, Érik Bulátov, Borís Mijáilov,
Dmitri Prígov, Komar & Melamid, Iuri Albert,
Andrei Monastyrski o de grupos como Acciones
Colectivas o Hermenéutica Médica.
Madrid.-
Entre 1960 y hasta 1991, los artistas que Borís
Groys incluyera ya en 1979 bajo la denominación
de "conceptualistas románticos moscovitas"
vivieron y trabajaron en Moscú, la capital de la
entonces URSS, en los márgenes del contexto
cultural impuesto por las
condiciones del sistema vigente en la Unión
Soviética hasta 1991. O lo que es lo mismo: por
las condiciones de una utopía efectivamente
realizada según un plan artístico total.
En Europa y América, durante todo el
siglo XX, las instituciones del arte —los
artistas, los museos, el mercado, la crítica—
han funcionado con la misma lógica —la de la
"tradición de lo nuevo"— desde las vanguardias
históricas hasta las prácticas postmodernas
contemporáneas. El arte moderno ha sido un
auténtico campo de experimentación, de
destrucción de formas antiguas y creación de
otras nuevas —pero el contexto ideológico,
social y político de Occidente se ha mantenido
prácticamente estable e independiente de él,
dependiente de los principios políticos y
jurídicos instaurados desde la Ilustración—.
En Rusia, en cambio, esa versión peculiar de la
Ilustración europea en que consistió el
materialismo dialéctico desplegó una totalizante
praxis artística y estética q
ue
sustituyó al conocimiento de lo real por la
transformación de lo real: "hasta ahora los
filósofos han interpretado el mundo; de lo que
se trata ahora es de transformarlo", reza la
tesis de Marx sobre Feuerbach, todo un programa
artístico cuyo material era el mundo entero, su
tiempo la historia —y su producto el sistema
soviético—.
Todos los rasgos de la institución arte bajo el
régimen soviético se derivaban del hecho
de la configuración de la vida soviética como
una realidad artística e ideológica total. Ése
es el mundo, extraño para el público de
Occidente, "privatizado" por las prácticas
artísticas de los integrantes del círculo de los
conceptualistas románticos moscovitas, unas
prácticas consistentes sobre todo en la
reflexión sobre las condiciones en las que queda
una cultura cuando un proyecto utópico triunfa y
se mantiene como sistema político durante un
largo periodo de tiempo.
Por medio de estas obras y un montaje
provocativo, la muestra reconstruye la
escena artística “no oficial” de la época,
documentando la aguda reflexión sobre la
totalizante ideología soviética por parte de una
serie de artistas cuyas obras permiten una
perspectiva sobre un programa artístico-político
cuyo material quiso ser el mundo en su
totalidad; su tiempo, toda la historia; y su
producto, el sistema soviético.
Durante gran parte del siglo XX, esa fue
exactamente la realidad vigente en la Unión
Soviética, desde al menos 1922 hasta su
disolución en 1991. Y, reflexionando sobre ella,
crearon los artistas conceptuales de Moscú,
durante las décadas de los 60 a los 90, su
característica obra, trabajando en los márgenes
de una sociedad y un contexto cultural definido
exactamente por esas carencias. La
Ilustración total. Arte conceptual de Moscú,
1960-1990, concebida y coorganizada por la
Fundación Juan March y la Schirn Kunsthalle
Frankfurt –donde la exposición está expuesta
entre el 21 de junio y el 14 de septiembre de
2008– bajo el comisariado del mejor especialista
sobre el tema, Borís Groys, ofrece, por primera
vez, una presentación sistemática de todos esos
artistas.