El Museo Reina Sofía abre una terraza de verano
En su intento de transformar el Centro de Arte
Reina Sofía en un sitio activo y en un punto de
encuentro formativo, el director del mismo,
Manuel Borja-Villel, ha anunciado
la apertura al público en agosto de las terrazas
de sus instalaciones, para disfrutar de sus
vistas, y en septiembre se inaugurará en las
instalaciones un pequeño bar, que más adelante
será un centro para reuniones y actividades
culturales.
Madrid.-
El concepto de
museo ha evolucionado. Ya no basta con custodiar
obras de arte, ahora hay que interactuar más con
el visitante y ofrecer más diversidad cultural.
Y esto lo sabe el director del Reina Sofía,
Manuel Borja-Villel, que ha anunciado la
programación expositiva del próximo año del
museo, al que pretende transformar en «un lugar
donde siempre ocurran cosas».
Borja-Villel anunció que a partir del 1 de
agosto, las dos terrazas del edificio,
hasta ahora vetadas al público, serán de libre
acceso sin pasar por taquilla. Y quiso
precisarlo añadiendo que "a partir de
septiembre, montaremos un bar para que la visita
sea aún más grata".
El centro diversificará y doblará sus
exhibiciones para la temporada 2008-2009, con
apuesta especial por la escultura -con Juan
Muñoz a la cabeza-, por los artistas
desconocidos (aunque también figuran creadores
populares entre el público), y
por
la incorporación de la música, la danza y las
artes escénicas al nuevo cartel, con la
finalidad de que en la pinacoteca «siempre
exista algo que ver», según explicó su director.
En el inicio del programa del futuro calendario
se hará un recorrido por todo el arte del siglo
XX. Y a primeros del 2009, el responsable del
Reina Sofía destacó el papel de la escultura
entre las muestras previstas, subrayando la de
Juan Muñoz, organizada por la Tate Modern de
Londres, y que ahora alberga el Guggenheim
de Bilbao, pero matizó que en Madrid será
diferente gracias al trabajo de uno de sus
fichajes estrella, Lynne Cooke, encargada de la
subdirección general de Conservación e
Investigación del museo.
Los proyectos expositivos de otoño comenzarán en
octubre con una creación de Evaristo Bellotti
en el Palacio de Cristal, y con una
retrospectiva dedicada a la estadounidense Nancy
Spero, pionera del arte feminista; a
continuación, el centro se inundará de
fotografías, de la mano de las 400 imágenes de
la artista neoyorquina Zoe Leonard y de
las del fotógrafo leonés Alberto García Alix,
con un halo más biográfico y romántico en su
trabajo. Para intentar que el museo sea también
un centro de «las diferentes expresiones
críticas», en noviembre se podrá contemplar La
invención del siglo XX. Carl Einstein y las
vanguardias, sobre el historiador del arte y
crítico alemán Carl Einstein (1885-1940).
Borja-Villel resaltó que espera convertir la
pinacoteca en una referencia «para el Estado y a
nivel internacional», como así apuntó, y mostró
su deseo de que la crisis no afecte al número de
espectadores que acudan a sus salas.
Al ser preguntado por las próximas
adquisiciones, Borja-Villel explicó que
estas obras forman parte del tercer grupo de
compras que ha realizado la pinacoteca desde que
él ocupase el cargo el pasado enero, y que se
completará en octubre con otra lista de piezas.
De los últimos trabajos obtenidos, el encargado
del Reina Sofía subrayó la importancia de las
muestras de Medardo Rosso, «porque hay
pocas en el mercado», o las pinturas de Grosz,
cuyos cuadros «pretenden comprarse más adelante
para la colección propia», matizó. En total, se
han conseguido una docena de obras, cuyo
presupuesto global asciende a más de cuatro
millones de euros.
En este sentido, el director del museo
contemporáneo declaró que, aunque en este país
«no se puede garantizar nada», de momento la
situación económica no afectará a los
presupuestos otorgados a la institución. «Están
convencidos de que el Reina Sofía es un museo al
que ayudar y se debe proteger», afirmó.
Respecto a las ubicaciones dependientes, como
son el Palacio de Cristal, el Palacio
Velázquez o el Monasterio de Silos,
se destacó el anhelo de que dejen de ser lugares
marginados, y en un futuro acogerán colecciones
y programas ex profeso para cada una de ellas.