CaixaForum
muestra
el
desconocido
arte
moderno
chino
El arte
vivido
como una
experiencia
de
recogimiento
y
meditación
-indagando
en la
contemplación,
la
unidad y
la
armonía-
es el
pilar de
la
exposición
'La
Escuela
Yi:
treinta
años de
arte
abstracto
chino',
en
cartel
en
CaixaForum
Madrid
hasta el
16 de
febrero
de 2009.
Madrid.-
Esta
exposición
ofrece
por
primera
vez una
visión
exhaustiva
de
conjunto
del arte
abstracto
chino
contemporáneo
fuera de
China. A
diferencia
de otras
muestras
actuales
internacionales
sobre
arte
chino
contemporáneo,
que
esencialmente
se
centran
en los
estilos
realista
y
figurativo,
plasmados
en
pinturas
al óleo
y
fotografías,
con ésta
se
pretende
mostrar
una
vertiente
diferente
del arte
chino
contemporáneo
que ha
permanecido
en la
penumbra,
tanto
dentro
como
fuera
del
país.
Aproximadamente
ochenta
obras en
diferentes
formatos
—como
pintura,
escultura
e
instalación—
creadas
por más
de
cuarenta
artistas
de
distintas
épocas
durante
las tres
últimas
décadas,
ofrecen
testimonio
de cómo
los
artistas
chinos,
a través
del
concepto
de Yi,
han
respondido
al
cambio
social y
cultural
dando
paso a
una
especie
de ”arte
abstracto”
o
”modernidad”
de
raíces
alternativas
y
chinas,
que
combina
la
filosofía
y la
estética
tradicionales
de este
país, el
budismo
zen, la
modernidad
occidental
y el
arte
conceptual
contemporáneo.
Yi: un
término
que
representa
el
estado
de
contemplación
y
meditación
de los
creadores,
el modo
en que
los
artistas
o los
poetas
piensan
sobre su
entorno
o lo
observan,
es el
punto de
partida
de esta
muestra.
De
hecho,
la
definición
e
interpretación
del arte
de la
Escuela
Yi, que
podría
ser
similar
al arte
abstracto
occidental,
no se
puede
basar en
las
dicotomías
entre
objetividad
y
subjetividad,
entre
obra de
arte y
artista,
entre
forma y
significado,
sino que
debe
entenderse
como la
expresión
de un
estado
concreto
de
apertura
y una
metáfora
de la
realidad
vivida.
A
finales
de la
década
de 1970
y
principios
de la de
1980,
las
autoridades
consideraban
la forma
abstracta
en sí
misma
como una
producción
burguesa.
Por otra
parte,
no
podemos
obviar
el papel
político
del arte
abstracto
chino en
esa
época.
Así
pues, en
la
segunda
mitad de
los años
ochenta,
gracias
a la
influencia
de la
modernidad
y la
posmodernidad
occidentales,
muchos
artistas
de
vanguardia
del
Movimiento
del 85
se
comprometieron
a crear
una
especie
de arte
metafísico
oriental,
combinando
los
símbolos
culturales
tradicionales
y el
surrealismo
occidental.
Desde
1990,
este
arte
abstracto
chino ha
reflejado
de
manera
profunda
la
realidad
de la
globalización
y la
urbanización.
No se ha
limitado
a
producir
composiciones
abstractas
sencillamente
metafísicas,
sino que
ha
representado
una
actividad
de
meditación
de
inspiración
zen, un
flujo
diario
continuo
de ”arte
de
acción”
que ha
implicado
la
realidad
urbana.
El
aspecto
”moderno”
de estas
obras
sólo es
una
máscara,
y el
fenómeno
”abstracto”
en el
arte
contemporáneo
chino es
un
desplazamiento
de la
modernidad
en un
contexto
que
rezuma
contemporaneidad
y en el
que la
naturaleza
estética
y la
forma
social
son
indivisibles
e
intercambiables.