CaixaForum indaga
en el misterio de los etruscos
Un trono de bronce, los grandes frisos de
Tarquinia y una amplia muestra de joyas son
algunas de las 170 obras que se exhiben a partir
del 2 de octubre y hasta el 18 de enero en
CaixaForum en la exposición inédita "Príncipes
etruscos. Entre Oriente y Occidente", en la que
se actualiza la imagen de la enigmática
civilización etrusca.
Madrid.-
Todavía hoy se sigue hablando del «misterio
etrusco», debido a sus peculiaridades
etnográficas, lingüísticas, religiosas,
políticas y culturales, que hacen a los etruscos
tan diferentes de los demás pueblos de la Italia
antigua. Los príncipes etruscos se representaban
a ellos mismos
sentados en tronos, acompañados de sirvientes, a
la manera de los reyes de Lidia y Persia. ¿Se
trata de un pueblo oriental que migró desde Asia
Menor y se estableció en la Toscana, tal y como
afirmaba el historiador griego Heródoto? ¿O eran
habitantes autóctonos, tal y como defensaba
Dionisio de Halicarnaso
en la época del emperador Augusto?
El pueblo etrusco es el más conocido de todos
los que ocuparon la península italiana durante
la antigüedad. En dos escasos siglos, entre el X
y el IX a.C., llegaron a dominar una gran parte
de la Italia prerromana: la actual Toscana y una
parte de Umbría y del Lacio septentrional. La
misma Roma, una ciudad latina importante, estuvo
sometida a la influencia política y cultural de
Etruria, bajo la dinastía etrusca de los
Tarquinios, que reinaría
en Roma entre finales del siglo VII a.C. y el
último decenio del VI a.C.
El apogeo de su civilización empieza con la
aparición de grandes centros protourbanos, donde
ya es posible identificar élites emergentes con
caudillos capaces de controlar los recursos
agrícolas y minerales del territorio, pero
también con personajes femeninos de rango
elevado, tal y como se desprende de dos ajuares
funerarios que recoge la exposición y que
evidencian el nacimiento de una clase
aristocrática. En el denominado «periodo
orientalizante», durante los siglos VIII y VII
a.C., se afirma una sociedad dominada por
familias principescas, particularmente ricas
que, como habían incorporado los usos y las
costumbres del mundo griego y grecoriental,
dejaron amplios testimonios de su poder y su
riqueza, expres
ados
en singulares objetos de bronce y otros
materiales preciosos, utilizados por los
príncipes etruscos para el servicio del banquete
o del simposio, un ritual de influencia griega
para el consumo de vino; o la orfebrería de oro,
que en Etruria alcanza un grado de refinamiento
extremo, con decoraciones de un granulado
finísimo.
A partir del siglo VI a.C. las ciudades-estado
de Etruria experimentan un gran desarrollo
urbano, con una original arquitectura monumental
que se aplica tanto a la esfera privada como a
la pública. En esta exposición vemos muestras de
la arquitectura sacra y diversos aspectos de la
religión, la producción artística, la vida
cotidiana y los usos funerarios, depósitos
votivos, objetos de producción etrusca o de
importación griega, grandes sarcófagos y frisos
pintados descubiertos en tumbas principescas de
Tarquinia.
Las obras han sido cedidas por el Musée du
Louvre, el Museo Gregoriano Etrusco de Ciudad
del Vaticano, el Museo Nacional Etrusco de la
Villa Giulia y los Museos Capitolinos, los dos
de Roma, y sobre todo por el Museo Arqueológico
Nacional de Florencia, entre otros muchos museos
italianos.