Es un
restaurante muy escondido pero, como todas
las cosas que no están a primera vista,
encantador. Un trozo de la romántica Roma en
el centro de Madrid, a un paso de plaza
Mayor. Su decoración exquisita, su
iluminación tenue y sus platos italianos
hacen que el lugar tenga una magia
interesante. Tiene menús para grupos y
parking concertado.