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La
Latina no entiende de convencionalismos. Ajena a los horarios y
calendario que rige las vidas d Por la mañana, café con tostadas o chocolate con churros; a mediodía, las mejores tapas y tostas de la ciudad (La Latina es una zona mítica del ‘tapeo’); por la noche, cervezas y copas hasta que el cuerpo aguante, después de toda una mañana buscando gangas por alguno de los 3.5600 puestos que forman este tradicional mercado. La Latina está de moda. Cada vez hay más vecinos y más jóvenes y vive un fenómeno parecido al que experimentó la zona de Chueca con la masiva llegada de público gay. La Latina es joven. Da igual la hora del día que sea. En sus locales siempre es sábado por la noche.
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